martes, 14 de septiembre de 2010

Las Brujas son Expertas en Gozar de la Vida


La gratitud surge al ser consciente de la existencia de posibilidades alternativas y de un momento crucial. Las ancianas suspiran con un "gracias", por ejemplo, en el momento en que hubieran podido atropellar a un peatón al cual no habían visto, o bien al detenerse a tan sólo unos centímetros del coche que, de repente, ha frenado delante de ellas. Las ancianas se muestran agradecidas cuando el resultado de la mamografía ha salido bien, o ante el regalo inesperado de un nieto recién nacido y que está sano. Las mujeres maduras se sienten agradecidas de que todavía les funcione la cabeza, y de que el cuerpo les responda como es debido. Hay mañanas en las que las ancianas se despiertan dando las gracias por estar vivas. Han conocido tiempos duros, y días malos. También saben de momentos y de épocas mágicas en los que las cosas les salían redondas. Dotadas de la capacidad de valorar y de un gran apetito por la vida, cuando las cosas van bien o algo delicioso ocurre, las ancianas lo saborean.
La gratitud es algo que conservamos en nuestro interior y que se manifiesta cuando algo en particular nos invita a hacerlo. La gratitud es una práctica espiritual maravillosa, de hecho. Cada vez que dejamos escapar un «¡ohhh!» de admiración, o saboreamos un momento determinado, surge de nuestra alma el sentimiento de dar las gracias por estar vivas, sentimiento que inunda nuestro corazón. Sí, tiene que ver con la belleza de contemplar los gansos volando en lo alto, pero es mucho más: es dar las gracias a los gansos, a la naturaleza y al creador. Diría más, incluso: es dar las gracias por encontrarnos en el momento presente, por saber que ocupo un lugar en el universo. Sí, consiste en estar presente en este concierto en particular, y más aún: es la gratitud que surge de saber apreciar que una música como ésta pudo ser compuesta y tocada, y saber que además puedo escucharla. Vayamos más lejos, si cabe; es la gratitud por algo que existe y está más allá de las palabras: una comunión.
Así como un experto en vinos tiene que haber educado sus papilas gustativas, contar con una larga experiencia probando vinos y haber adquirido muchísimos conocimientos sobre la materia antes de convertirse en un especialista, lo mismo puede decirse de cualquier persona que se considere experta en algo. En primer lugar, se comienza, por lo general, amando aquello en concreto. Las ancianas, las brujas, son expertas en reconocer los buenos momentos que nos ofrece la vida.

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