lunes, 13 de septiembre de 2010

La Enfermedad se supera con Armonía

Los pensamientos y emociones humanas, al ser vibraciones y éstas la base de la Vida, alteran la estructura molecular del agua y actúan directamente sobre la salud y el comportamiento a nivel global. El Agua es nuestra Vida. Estamos compuestos de ella en un 70% durante la edad adulta. Un porcentaje que fue del 95% en nuestra etapa embrionaria y sin embargo apenas llegará al 50% cuando estemos en el ocaso de la vida. Nuestro planeta mismo --erróneamente llamado Tierra- está compuesto de un 70% de agua.

Estamos unidos con el agua a través de nuestra conciencia, por tanto, por un acto de voluntad colectiva se puede modificar su composición, su comportamiento. El agua se impregna de la información que contienen la música, las palabras, las imágenes, los pensamientos e, incluso -lo que es aún más revolucionario porque cambia los actuales conceptos de salud y enfermedad- ¡las intenciones!
Las músicas más estridentes -así ocurre por ejemplo con el Heavy Metal- producen desarmonía en el agua que no cristaliza pareciéndose mucho la estructura que se visualiza a la del agua contaminada o tóxica. Pasaría igual con las palabras y pasó lo mismo. Y luego con las mismas palabras... pero escritas en un papel que pegaba al frasco antes de congelarlo. Y de nuevo las respuestas obtenidas fueron diferentes. La belleza de la imagen captada en el frasco con la palabra Dios nada tenía que ver con la desestructurada imagen obtenida en el cristal sometido a la influencia de la palabra Demonio. Singularmente, las fotos más bellas se obtuvieron de las muestras que se congelaron acompañadas de las palabras Amor y Gracias, cristales geométricamente perfectos.
¿Cómo pueden las dimensiones espirituales de la Ciencia y la Conciencia ayudar a las Naciones Unidas y a la Humanidad a conseguir mejores estándares de vida en un ambiente de mayor libertad? Bueno, pues lo que trató de explicar Masaru Emoto en tan distinguido foro es que eso es posible conseguirlo mediante una ola de sentimientos, de vibraciones puras que, traspasando religiones y razas, a través del agua como medio de expansión y por resonancia, alcance a todos los rincones del planeta. 
Emoto está convencido de que el planeta está sufriendo una agresión permanente que se traduce en un aumento de temperatura. Y que lo mismo que un exceso de temperatura en el organismo puede acabar con nuestra vida el exceso de temperatura en la Tierra puede acabar con la vida en el planeta. Por lo que, al igual que nuestro organismo trata en esos casos de expulsar la causa de su mal la Tierra, si es preciso, tratará de sacudirse la causa de su problema -nosotros- de la misma manera. Nuestro planeta está enfermo porque nosotros estamos enfermos y somos unos inconscientes. -
El mundo -comentaría Emoto al inicio de nuestra conversación- se encuentra sometido a grandes catástrofes en las que el agua está muy presente. El tsunami ocurrió en Asia, una de las zonas más pobres del planeta, y hasta el último momento nadie supo cuándo se iba a producir. Pero los huracanes han asolado Estados Unidos y allí sí se sabía cuándo iban a tener lugar. Sin embargo, en ninguno de los dos casos se pudo hacer nada. La gente no tiene todavía un conocimiento real de la naturaleza del agua. Me gustaría creer, sin embargo, que las cosas pueden cambiar merced a los conocimientos que he adquirido sobre ella en los últimos años. 

-Dice que si el planeta está enfermo es porque nosotros estamos enfermos. Hablemos pues de la enfermedad para buscar caminos de solución.
Díganos, ¿qué le han enseñado sus investigaciones sobre el origen de la enfermedad?
Todo en el universo es producto de la vibración. Y quizás a eso se refieran los textos sagrados al señalar que en el comienzo fue la Palabra que no es sino una expresión de la vibración. Las vibraciones son energía. Sin energía el hombre se muere y cualquier objeto que existe en el mundo desaparece. La vibración es vida. Cuando el corazón deja de vibrar todo se degrada. Y es el agua precisamente el medio de transmisión de esas vibraciones. El cuerpo humano tiene seis mil millones de células que cuando está sano vibran en armonía, como en un gran concierto. Cada una tiene su propia vibración. Pues bien, para que surja la enfermedad, la rotura de la armonía, primero empiezan a alterarse las partículas subatómicas. Y si esa mala vibración es crónica en dos o tres años degeneran las vibraciones del átomo. Luego, en períodos similares, se alteran las moléculas, las células y, finalmente, los órganos. Cuando el ser humano comienza a sentir dolores es que se encuentra ya en la fase de afectación de células y órganos. 
El mundo subatómico es, si lo comparamos con el mundo visible, un mundo "espiritual". Por eso cuando entramos en una vida antinatural, contraria a las leyes divinas, enfermamos. Por eso cuando entramos en negatividad, cuando tenemos pensamientos negativos, enfermamos. Y también por eso si no enfermamos espiritualmente nuestro cuerpo no enferma. De ahí que actualmente la medicina moderna esté tratando la quinta etapa: cura los síntomas sin ir a su origen subatómico. Sin embargo, la enfermedad surge de la energía. Hasta ahora toda esta vibración subatómica que yo denomino Hado, expresión fruto de dos ideogramas japoneses que traducidos al inglés quieren decir movimiento y onda no era palpable pero ahora ya puede verse su materialización en las cristalizaciones que hemos obtenido del agua.

-¿Y la curación? -La curación se alcanza cuando se recupera la armonía, la vibración normal. Cuando padeces dolor de cabeza en el fondo subyace una onda de vibración anormal. Lo habitual en estos casos es tomar una aspirina pero ésta lo único que en definitiva hace es aportar una contraonda que neutraliza la onda defectuosa contrarrestándola. Hablamos de que la curación es vibracional y el agua, por su capacidad para almacenar información, es la portadora ideal de toda energía y por eso es capaz de neutralizar la frecuencia de cualquier enfermedad. Los médicos tienen que aprender y cambiar su forma de mirar y atender al paciente. Yo mismo he tenido la experiencia de curarme con agua y he curado a muchas personas pero me di cuenta de que cuando te limitas a curar una enfermedad después viene otra... y después otra. En definitiva el origen de la enfermedad no es sólo individual sino también social, por lo tanto, para hacer desaparecer la enfermedad es necesario que la sociedad cambie. 

-En ese caso aunque beba una excelente agua no va a cambiar en nada su salud. Permítame un ejemplo: el agua de Lourdes en Francia. Hay mucha gente que cree que realmente es milagrosa y son muchos los que han visitado el lugar creyendo en la influencia en ella de la virgen María. En suma, se trata de un agua cargada, ante todo, de las buenas intenciones de los que por allí pasan. Bueno, pues las fotografías de sus cristales demuestran efectivamente su calidad, su bondad. Es un agua muy buena... sólo que además es preciso beberla con intención y conciencia.
-Quienes han podido contemplar cómo las moléculas de agua absorben la información transmitida por una pieza musical de Beethoven o Mozart y la transforman en bellos cristales de diferente forma difícilmente van a olvidar un espectáculo tan bello.
También las fotos transmiten vibración. Los dibujos de Miguel Ángel transmiten vibraciones y nosotros las disfrutamos. Tienen como un sentimiento de sanación. Todas las buenas artes tienen la propiedad de sanar. 
-Y las palabras. Lo que su trabajo viene a confirmar es que las palabras no son inocentes y que cada una de ellas nos modifica o altera -También las palabras, efectivamente, tienen Hado. Transmiten una vibración. AMOR y GRACIAS son las palabras que más bellas han cristalizado. Por eso si nos acostumbramos a decir la palabra GRACIAS nuestra vibración interna será positiva. Imagínese hasta qué punto recoge la información el agua que con la palabra PAREJA o MATRIMONIO aparecen ¡dos cristales! Uno como sujetando al otro pero, a la vez, protegiéndose ambos.
-¿Hay algo que podamos hacer con el agua para mejorar la salud? -Sí. Por ejemplo, colocar dentro del congelador una botella llena de agua con las palabras AMOR y GRACIAS escritas en una etiqueta mirando hacia el interior de la botella. Sólo hay que dejarla un día allí y luego ingerirla. Ahora bien, si lo que queremos es ayudar a curarse a alguien debemos hablar en pasado y enviar energía positiva al agua de la botella. Por ejemplo, diciendo "Agradezco haber curado a... (se dice el nombre de la persona) de...... (menciónese la enfermedad)." Por supuesto, desde el corazón. Y luego se le hace llegar la botella para que la beba. Obviamente si es uno mismo el que está enfermo su energía y sus cristales no estarán bien por lo que es necesario que sea otra persona sana la que trabaje sobre nuestra agua.


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