martes, 14 de septiembre de 2010

En la Encrucijada está Hécate, la Vieja Sabia









En la Grecia clásica, en los cruces importantes o en las encrucijadas más representativas de la carretera, el viajero podía encontrarse con una estatua de Hécate, la diosa de las encrucijadas, una imagen curiosa con tres caras, que simbolizaban su capacidad de ver las tres direcciones a la vez. La diosa podía ver el sendero que te había conducido hasta ella, y miraba hacia los dos caminos que podías tomar. Era una anciana, cuyo símbolo también era el de la luna menguante. Es asimismo una imagen de esa faceta sabia de nosotras mismas que ha aprendido a partir de la experiencia y la observación, que escucha lo que sabemos intuitivamente y que tiene en cuenta la realidad, a nosotras mismas y el bienestar de los demás antes de actuar. Una mujer que se ha vuelto más sabia, así como más madura, es consciente de hallarse ante una importante encrucijada en el camino.

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