Las mujeres siempre se han preparado para ser ancianas, y así tiambién, siempre han encontrado el moemnto y el modo de meditar. Puede ser mientras "lava la loza y mira por la ventana", mientras "dobla la ropa después de plancharla", puede ser mientras "sueña despierta" o mientras cualquiera diría que "no hace nada". A lo mejor empezó como aquel ratito en que se tomaba una taza de café o té en silencia, antes de que la casa comenzara a despertar, antes de que cada cual comenzara a prepararse para salir de casa, antes de aquel alboroto que sólo se daba por concluido cuando lográbamos todos salieran. Puede ser que fuera lo que hacíamos al pasear, o incluso lo que nos sucedía mientras estábamos atrapadas en un taco. En ese moomento, cuando se nos venía una idea a la mente, o veíamos en todo su esplendor algo bonito, o bien recordábamos un sueño o una conversación. Las mujeres siempre hemos tenido tiempo para hacer reuniones internas, de cualquier cosa, con cualquier duración, en cualquier parte, en la cual el silencio invitaba a recordar pensamientos, imágenes, sentimientos en un lugar más espacioso, situado en la mente o en el corazón. Entonces, ahí ya puede observárselos, cuestionarlos o valorarlos.
Las mujeres que se preocupan sin cesar, no meditan en absoluto. INsistir en mantener conversaciones del tipo "él me dijo" o "yo le dije", albergar pensamientos catastrofistas, no es meditar. La meditación no es preocuparse o rememorar dolores o resentimientos pasados, ni siquiera confeccionar listas de propósitos. El foco de atención, en tales casos, es interior, aunque no existe eespacio abierto alguno donde albergar pensamientos y asociaciones mentales, y tampoco para que resurjan sentimeintos e imágenes que podamos observar sin sentirnos vinculadas a las preocupaciones, la culpa o la rabia. En la actualidad se enseña la introspeccion, pero muchas muejres la llevan a cabo de un modo natural. Si te gusta disfrutar de tu propia compañía, valoras el tiempo que pasas sola y descubres, a medida que envejeces, que pareces haberte vuelto más introvertida, es muy probable que hayas estado practicando tu propia forma de meditación.
Las mujeres que se preocupan sin cesar, no meditan en absoluto. INsistir en mantener conversaciones del tipo "él me dijo" o "yo le dije", albergar pensamientos catastrofistas, no es meditar. La meditación no es preocuparse o rememorar dolores o resentimientos pasados, ni siquiera confeccionar listas de propósitos. El foco de atención, en tales casos, es interior, aunque no existe eespacio abierto alguno donde albergar pensamientos y asociaciones mentales, y tampoco para que resurjan sentimeintos e imágenes que podamos observar sin sentirnos vinculadas a las preocupaciones, la culpa o la rabia. En la actualidad se enseña la introspeccion, pero muchas muejres la llevan a cabo de un modo natural. Si te gusta disfrutar de tu propia compañía, valoras el tiempo que pasas sola y descubres, a medida que envejeces, que pareces haberte vuelto más introvertida, es muy probable que hayas estado practicando tu propia forma de meditación.
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