domingo, 1 de julio de 2012

Luna en tauro

... Hoy veremos las resonancias arquetípicas de la Luna en tauro, signo en el cual esta luminaria se encuentra exaltada. Todos los planetas tienen un signo de caída, de destierro y de exaltación. En el caso de la luna su caída es en capricornio, su exaltación en tauro y su destierro en escorpio. Eso no significa bajo ningún punto de vista que las lunas en los signos de caída y destierro no puedan mostrar características positivas, sino que están emplazadas en energías disímiles y difíciles de sintetizar. El trabajo es mayor pero también es mayor la recompensa.

La luna en tauro se encuentra exaltada porque su característica nutricia y dadora se emplaza en el signo relacionado a las cosechas, regente de la boca, amante de los placeres, la buena comida y la seguridad. Tanto la luna como tauro buscan el confort y tienen fuertes tendencias a permanecer mucho tiempo en pautas regresivas, por temor a cambiar. Comparten más de una pauta arquetípica y eso genera una afinidad energética.

La Luna representa también la corporalidad que tenemos, muestra algo de nuestro fenotipo, junto con venus en las mujeres y marte en los hombres. La Luna en tauro suele dar un fenotipo suave, redondeado, curvilíneo, en general sensual y sensitivo, lento, sólido y con buena musculatura. Hay algo muy plácido y sensual en las personas con este emplazamiento, suelen mostrar sus afectos de una manera muy material, con abrazos, contacto físico, agasajando con comidas caseras, cuidados y calidez.

En las imagos primitivas de una luna en tauro hay una corporalidad intensa, la madre era alguien que en general daba mucha seguridad y cobijo, el ambiente era estable al punto de tornarse retentivo. Para Eugenio Caruti en la luna en tauro, sensualidad, seguridad y alimento constituyen parte de un mismo entramado, de un mismo estímulo.

Siguiendo a Freud, las lunas en tauro tienen una gran fijación a la fase oral, dada su relación con la boca y la ingesta. Esta fijación genera que todas las actividades de ingesta e incorporación, tanto física como psíquica, estén fuertemente libidinizadas. La luna en tauro puede entonces generar un fuerte costado posesivo con sus vínculos, trabajos, bienes materiales, etc., pues busca tenerlos incorporados, devorarlos de alguna manera. La presencia estable de los otros en su vida, igual que la presencia de su madre, le da seguridad, por ello el mecanismo oral suele ser una buena forma de tranquilizar esta necesidad básica.

Las lunas en tauro buscan garantes, otros capaces de otorgar estabilidad en todos los planos, de modo de re-editar esa sensación de seguridad y placer de los primeros años de vida, ese Edén propio del inocente. Por eso esta configuración suele conocerse por ser celosa y posesiva, pues el otro es el garante de necesidades muy básicas y perderlo representa un riesgo que amenaza la parte más primaria e infantil del sujeto.

El placer asociado al confort y la seguridad que genera la luna en tauro es maravilloso y por lo tanto muy difícil de abandonar. Representa un pequeño Edén donde todo es calor y confianza, por ello este emplazamiento tiene fuertes resistencias a los cambios y la inseguridad los desestabiliza mucho. La luna en tauro suele manifestar ciertos problemas para tomar decisiones o arriesgarse, porque eso implica alejarse de ese espacio de confort edénico.

En algunos casos, los sujetos con la luna en tauro han percibido que en su ambiente primario se demostraba el amor con dinero y bienes materiales, o que estos aspectos estaban sobrevalorados en la familia, lo cual imprime una pauta también en ellos. Caruti agrega que la imagen del “propietario” está muy anclada en ellos por la presencia de una tradición propietaria o por la imposibilidad de haberlo logrado, lo cual genera una marca en los sujetos con este emplazamiento. Tauro representa la materia en todas sus formas y los recursos en sentido amplio, fundamentalmente los materiales, con lo cual para la luna en este signo la seguridad puede pasar también por poseer bienes materiales, ahorros, un trabajo seguro, etc. En ciertos momentos para ellos puede ser más importante la seguridad que el progreso y este mensaje viene articulado desde su sistema familiar en una estructura de valores muy sólida.

La tendencia a conservar, a poseer, a estabilizar, puede provocar que estas lunas permanezcan más tiempo del recomendable en situaciones que les hacen daño o que ya están obsoletas. En ese sentido se parecen a la Hera mitológica, de fuertes características conservadoras, donde permanece en el matrimonio con Zeus a pesar de sus sistemáticas infidelidades porque tiene terror de cambiar el statu quo. Esta diosa también está relacionada, como veremos después, con el signo de cáncer.

Este emplazamiento en tauro, relacionado con el arquetipo del inocente, hace que los sujetos crean que sus necesidades básicas deben estar garantizadas siempre. El estadio siguiente, el del huérfano, representa la caída del Edén y su mágica seguridad, cosa que a la luna en tauro le genera terror y un fuerte sentimiento de desprotección.

Puede que la inercia, el estar quieto y preservando lo que se consiguió sea la forma principal que tiene esta luna de buscar seguridad. Sin embargo la necesidad de cambio es una constante universal en el ser humano, con lo cual es muy posible que en la vida de estos sujetos se precipiten situaciones abruptas para movilizarse y tomar riesgos.

En resumen, la luna y tauro comparten pautas arquetípicas y resuenan en la misma nota, lo cual genera el fenómeno de exaltación de lo lunar en este signo. Es una luna maravillosa en lo que respecta a la capacidad de dar afecto, cuidados, comodidad, concretar cosas y mantener la estabilidad; pero muestra un mecanismo de inercia y de posesividad que a menudo dificulta el movimiento natural de la vida. Descubrir el mecanismo de nuestra luna es el comienzo de un lago camino para trabajar esta sub-personalidad tan determinante en nuestra vida.

Ada Marcos

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