martes, 14 de septiembre de 2010

Las Ancianas tienen manos para las Plantas




Si eres una mujer de edad y atrevida, quizá no seas jardinera, pero sin duda alguna tendrás mano para las plantas. Las ancianas se encuentran en la fase creativa de la vida, la época de propiciar el crecimiento. Las plantas y las personas reaccionan ante esas ancianas de mano experta. (Como también reaccionaría el planeta mismo si un número importante de mujeres maduras se aplicara en esta tarea.) Las ancianas alimentan el crecimiento. Quitan muy bien las malas hierbas. Podan. Saben que las diferentes plantas y personas necesitan condiciones distintas para fructificar. Protegen todo aquello que es vulnerable hasta asegurar su supervivencia. Las ancianas han aprendido a tener paciencia y pueden esperar el paso de las estaciones. Saben que lo pequeño deviene grande, que hay cosas que pueden florecer o dar fruto antes de morir.
Una profesora, terapeuta, editora, maestra, directora o madre, o incluso una clarividente que sepa desarrollar el potencial del otro, dotadas todas ellas de mano experta, son como las jardineras que aman su trabajo: saben reconocer lo frágil y titubeante y comprenden que deben tratarlo con ternura, ven lo que posee algún valor y tiene pleno sentido, y también lo que debe ser eliminado en la poda con las tijeras.
La gente crece y florece contigo cuando se dan estas condiciones; y a ti, al mismo tiempo, también te influye esa presión que te desafía a madurar. A medida que las mujeres inician sus años de vejez la implicación en esta tarea irá cambiando. No es sólo que cambien las circunstancias externas; los pensamientos, los sentimientos y los sueños también pueden modificarse y cambiar. Muchas mujeres sienten la atracción de la soledad llegado este momento, y quieren dedicarse a reflexionar, expresarse, desarrollar su vida interior, o simplemente quieren tomarse un tiempo libre, al margen de los demás. Es necesario, sobre todo, disponer de tiempo interior cuando comienza una nueva etapa de tu vida. Una anciana almacena y decide cuáles serán las dimensiones de su jardín, y lo que plantará en él, cuando llegue su estación.

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