
Si eres una mujer de edad y atrevida, quizá no seas jardinera, pero sin
duda alguna tendrás mano para las plantas. Las ancianas se encuentran en la
fase creativa de la vida, la época de propiciar el crecimiento. Las plantas y
las personas reaccionan ante esas ancianas de mano experta. (Como también
reaccionaría el planeta mismo si un número importante de mujeres maduras se
aplicara en esta tarea.) Las ancianas alimentan el crecimiento. Quitan
muy bien las malas hierbas. Podan. Saben que las diferentes plantas y personas
necesitan condiciones distintas para fructificar. Protegen todo aquello que es
vulnerable hasta asegurar su supervivencia. Las ancianas han aprendido a tener
paciencia y pueden esperar el paso de las estaciones. Saben que lo pequeño
deviene grande, que hay cosas que pueden florecer o dar fruto antes de morir.
Una profesora, terapeuta, editora, maestra, directora o madre, o incluso
una clarividente que sepa desarrollar el potencial del otro, dotadas todas
ellas de mano experta, son como las jardineras que aman su trabajo: saben
reconocer lo frágil y titubeante y comprenden que deben tratarlo con ternura,
ven lo que posee algún valor y tiene pleno sentido, y también lo que debe ser
eliminado en la poda con las tijeras.
La gente crece y florece contigo cuando se
dan estas condiciones; y a ti, al mismo tiempo, también te influye esa presión
que te desafía a madurar. A medida que las mujeres inician sus años de vejez la
implicación en esta tarea irá cambiando. No es sólo que cambien las
circunstancias externas; los pensamientos, los sentimientos y los sueños
también pueden modificarse y cambiar. Muchas mujeres sienten la atracción de la
soledad llegado este momento, y quieren dedicarse a reflexionar, expresarse,
desarrollar su vida interior, o simplemente quieren tomarse un tiempo libre, al
margen de los demás. Es necesario, sobre todo, disponer de tiempo interior
cuando comienza una nueva etapa de tu vida. Una anciana almacena y decide
cuáles serán las dimensiones de su jardín, y lo que plantará en él, cuando
llegue su estación.
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