Quizá el término "piadosas" es el que describe con mayor precisión lo que hacen las ancianas. Guardar
algo en el corazón y sopesarlo es una forma de meditación. Guardar a alguien en el corazón sin ningún tipo de sentimiento posesivo, también lo es. A medida que envejecemos la lista de personas que ya han muerto y todavía recordamos se va alargando. Cuanod pensamos en ellas, las abrazamos con ternura desde el fondo de nuestro ser (en aquel lugar del pecho donde colocamos las manos instintivamente, una sobre la otra, en un gesto que significa: «te aprecio muchísimo» o «te quiero»). La piedad y la meditación se alían en el instante en que vemos y valoramos de verdad algo bello, y en ese momento mandamos algo parecido a una oración en forma de postal de agradecimiento mientras le abrimos la puerta a belleza. Disponer de momentos de silencio en nuestra vida diaria resulta cada vez más difícil, incluso en esta tercera etapa de la vida. Muchas ancianas dedican un tiempo a la meditación, a pensar, bien como práctica espiritual, o bien como una forma de disminuir el estrés y alejarse de casa y del lugar de trabajo con el propósito de estar solas y acompañadas de muchísimas otras personas que las dejan tranquilas.
algo en el corazón y sopesarlo es una forma de meditación. Guardar a alguien en el corazón sin ningún tipo de sentimiento posesivo, también lo es. A medida que envejecemos la lista de personas que ya han muerto y todavía recordamos se va alargando. Cuanod pensamos en ellas, las abrazamos con ternura desde el fondo de nuestro ser (en aquel lugar del pecho donde colocamos las manos instintivamente, una sobre la otra, en un gesto que significa: «te aprecio muchísimo» o «te quiero»). La piedad y la meditación se alían en el instante en que vemos y valoramos de verdad algo bello, y en ese momento mandamos algo parecido a una oración en forma de postal de agradecimiento mientras le abrimos la puerta a belleza. Disponer de momentos de silencio en nuestra vida diaria resulta cada vez más difícil, incluso en esta tercera etapa de la vida. Muchas ancianas dedican un tiempo a la meditación, a pensar, bien como práctica espiritual, o bien como una forma de disminuir el estrés y alejarse de casa y del lugar de trabajo con el propósito de estar solas y acompañadas de muchísimas otras personas que las dejan tranquilas.La vida interior va ganando importancia a medida que maduramos. Durante las primeras etapas de nuestra existencia, nos dedicamos a explorar el mundo con los sentidos, dirigimos hacia el exterior, hacia lo que podemos ver, tocar, oler o saborear, cualidades todas ellas que van mermando a medida que pasan los años. Con la edad echamos mano de lo que ya hemos experimentado. Por lo general, disponemos de más tiempo en el que desarrollar nuestra vida interior; y dormir menos de lo habitual es algo que nos proporciona hojas extra. Adquirimos conciencia de las cosas cuando nos deleitemos a fijarnos en los comportamientos y a ver los acontecimientos con mayor distancia que cuando estábamos plenamente implicados en ellos. A través de esa reflexión, nuestro estado de sabiduría aumenta. Cuando dedicamos esos momentos a la reflexión, vemos la importancia de la persona, y no su apariencia exterior, y nos damos cuenta de que, cuando las personas actúan de un modo determinado, sus actos tienen que ver más con ellas que con nosotros.
La experiencia se comporta como una maestra en nuestros años de juventud. Almacenada en bits de memoria, se convierte en un recurso interno, una colección particular de recuerdos sagrados que veremos desde una perspectiva distinta a lo largo de la vida, sobre todo en los momentos de reflexión, aquellos en los que nos sorprendemos rememorando sucesos y personas del pasado que todavía conservamos en el corazón. Es entonces cuando vemos las relaciones, las ideas y los acontecimientos pasados a la luz de una conciencia más sabia. Desde el punto de vista del alma, en esos momentos de silencio (cuando "no hacemos nada" o meditamos a nuestra manera) es cuando los pensamientos creativos, las intuiciones y los sentimientos más valiosos emergen.
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