Nosotras las cincuentonas, sesentonas, casi setentonas
Malucha Pinto
Publicado
el 3 de Marzo, 2013
De madrugada salgo desnuda del alma al rito del agua.
Regar, mojar y que salga escandaloso el olor a tierra y a lavanda, meter los
pies al barro, mojarme, poner mis manos frescas en la cara, sentir que la vida
es buena… pensar con la cabeza en las estrellas, las raíces penetrando certeras
el cuerpo de la gran madre. Todo se ilumina con el sol que asoma al este de mi
vida, con el agua que viene desde el sur-corazón de las viejas sabias de mi
estirpe. Me reconozco transformada por estas vacaciones.
Recién llego de largos baños en el espléndido Océano
Pacífico de la infancia.
Naufragué y miré a los ojos a los monstruos acuáticos, a
tiburones con un cuerno y una espada.
Mecida por las olas inmensas.
Raudales de agua salada han re-mecido mi existencia y mis
anhelos.
Estas vacaciones fueron con ellas, las majestuosas
hembras de cincuenta y más, casi setenta, por ahí por los sesenta. Bravas,
arremangadas de polleras, la risa a flor de piel, las lenguas ágiles, llenas de
palabras que abrieron mundos para mí, descifraron enigmas, se bañaron
disfrutadoras empedernidas, descorrieron velos y misterios, se sacaron los
sostenes a plena luz del día dejando ver pechos que amamantaron, gozaron y aún
están vivos para nuevas aventuras.
¡Ay!, mis mujeres parecidas a mí. ¡Y yo sin saber que así
era! Espejo bendito que me devolvió mi propia imagen borrada por la estética y
la ética de los tiempos. Que gratitud compartir con ustedes y sus melenas
desmelenadas, su libertad provocadora de tormentas buenas y ventarrones. ¡La
libertad de “SER” a toda prueba después del camino laaaargooooooo recorrido, de
abueleces, maternidades, vientres paridos, despedidas feroces a hijos e hijas
que fueron secuestradas por la calaca tremenda, abandonos de amantes y maridos,
de amores dulces y de los apasionados también!
Miré, con mirada de águila, mis- tus arrugas que
construyen territorios, desfiladeros, colinas, ríos torrentosos, selvas. ¡Son
nuestras joyas magníficas que nos dan realeza!
Que belleza de mujeres bien vividas, abrazando el peligro
de estar vivas, agarradas con los muslos, con los abrazos, con orgasmos de la
certeza de que un nuevo tiempo ya está aquí. Yo las observaba, curiosa, desde
lejos y tan cerca, tanto que era mirarme a mí en cada una.
Las miro, camaradas, compañeras, preciosas salvajes
corajudas. ¡Ustedes han vuelto a la vida como leonas intrépidas después de
disputarle la alegría a la muerte! Sobrevivientes mías de nuestra historia y
sus crímenes, de iglesias y utopías que cayeron, del apuro de los tiempos, de
transformaciones vertiginosas, de los terremotos que abrieron grietas profundas
en nuestras creencias.
Mis amadas cincuentonas, sesentonas, casi setentonas, ¡la
vida está partiendo otra vez, sin morrales pero con tanto y tanto aprendido!
Aquí estamos, ¡sobrevivimos muchachas eternas!,
lagartijas bellas al sol con nuestras pieles doradas y estos cuerpos diferentes
que orgullosos lucen una belleza única y rara que algunos ojos ven y otros
miran desde el artificio.
Aquí vamos con anteojos, si,
con los huesos que se quejan cuando llegan los inviernos,
si, con un dolorcito o dos por acá,
la guatita por allá, si,
sin poder zamparnos los 8 pisco sours, ni bailar hasta
las cinco,
pero VAMOS con pensamientos luminosos, generosas, ricas y
sabrosas, tomando cursos, talleres, creando, juntándonos, meditando,
entregándonos a pata abierta a la VIDA.
Al mirarlas y escucharlas, tuve la certeza que la
migración se está produciendo. Vamos hacia el reino de luz. Somos miles los
pájaros y pájaras humanas, tornasoladas, que volamos hacia ese lugar que late
adentro y afuera y nosotras, espléndidas cincuentonas, sesentonas, setentonas,
vamos con las plumas paradas y suaves entre la bandada descifrando el curso de
los vientos.
¿Lo ven, lo
sienten? Hay que achinar los ojos y deslizarse por la sutileza. Nos miro
y veo como vamos con las mariposas soberanas, calmos, sin prisa y se nos
humedecen los ojos por la emoción de la presencia de eso que empezamos a
conjugar: A-Mor: No-Muerte.
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