Si eres una mujer que ha disfrutado de la vida y a quien su consabida carga personal de sufrimiento humano no ha conseguido amargart con toda probabilidad te convertirás en una anciana sabia y experimentada; lo cual significa que serás capaz de saborear lo bueno que te ofrezca la vida. Es algo así como saber valorar la chispa diaria. Las mujeres maduras saben lo afortunadas que son al seguir vivas, teniendo en cuenta que la mayoría de la población mundial no supera los cincuenta y que muchas de su
s amistades tampoco han llegado a cumplir muchos años más.
s amistades tampoco han llegado a cumplir muchos años más.Saborear consiste en focalizar toda nuestra atención en una experiencia y comprenderla de verdad. Se trata de sentir gratitud por ese momento. Si eres una anciana con sensibilidad para apreciar la belleza de la naturaleza, quizá contemples un amanecer magnífico, o bien unos gansos volando en formación, recortándose contra el cielo azul, o incluso recojas una concha de la playa con forma perfecta y la exclamación que pronuncies al admirar eso estará teñida de agradecimiento.
A pesar que es cierto que alguien que jamás haya visto la belleza de la naturaleza de este modo, ni oído a una bella música, ni siquiera bebido un rico coñac , también podría saborear una rica experiencias, las ancianas captan ciertos momentos especiales de la vida porque saben lo singulares que son en el fondo. Sentimiento que se ve potenciado por la conciencia de lo fugaz y preciosa que es la vida, y por el hecho de mantener una «actitud agradecida»
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