Qué
buenas son las películas de Disney. De pronto cuatro muchachos están en el
Subway esperando el tren y, cuando éste pasa raudo sin detenerse, ellos
aparecen en “las ruinas de Narnia”, una isla que ciertamente quisiera conocer…
en Auckland, Nueva Zelanda.
El rey Miraz de
Telmar –con su barba en punta- ha sido padre de su primogénito el mismo día
en que se escapa el Príncipe Caspian,
el legítimo heredero del trono de Narnia,
a quien tenía cautivo. Narnia es un
reino en un bosque poblado de enanos y seres mágicos; un reino perdido en el
tiempo, en el cual se mantienen todos sus tesoros intocados.
Los niños –del metro- son herederos de esa cultura perdida
hace mil trescientos años…. y comienzan a recordar, en la misma medida que van
encontrando objetos de su anterior civilización. Los niños son reyes y reinas
de antaño que han llegado llamados por un cuerno mágico. Se trata del rey
Peter, el rey Edmund, la reina Susan y la reina Lucy.
El príncipe ha escapado y es necesario apresarlo. Soldados
navegan río abajo y dejan caer al agua al Narnio,
un prisionero enano. Los niños
ven esto y disparan flechas a los soldados. El enano se salva.
Aparece un tejón, que
habita de la casa de uno de los Narnios
enanos; es un buen cocinero, consejero y hablador. En esa casa se ha
resguardado el príncipe Caspian y a
la misma casa llegan los cuatro reyes de antaño. El tejón le muestra el cuerno mágico de la reina Susan y así ella se entera que responde a una llamada.
Hermosos libros le han sido leídos también al príncipe Caspian, en los cuales su profesor le enseñaba estas y otras
leyendas familiares. El Príncipe Caspian
sabe lo que sabe y lo que no debe saber.
Una bella góndola lleva a los reyes, devueltos por la
historia, por un lago de aguas turquesas, a través de las cuales puede verse el
fondo del lago de Narnia. Bajan en la
playa y se internan en el bosque; la reina chica Lucy saluda a un oso enorme
–antes inteligente, ahora salvaje-, pero la reina Susan –hábil en el arco- le
dispara un dardo antes de que el oso se abalance sobre la otra reina.
Aparecen los soldados del rey impostor para apresar al
príncipe fugado. Algo invisible, sin embargo, va disparando a los soldados que
van cayendo uno a uno, peleando con la nada que corre bajo la hierba. Es un
ratón mosquetero, que lleva una pluma en vez de un sombrero. Y llegan, también
a batallar, los centauros, hombres altos montados sobre sus piernas
instintivas. Bellos y elegantes como no los había imaginado.
Un acantilado demasiado alto se interpone entre los nuevos
reyes y su escapada. La reina Lucy ve
a Aslan, un león de antaño, pero que
no pueden verlo los otros reyes chicos… porque tal vez no lo querían ver.
El príncipe habla como príncipe e insta a la paz; es un hijo de Adán. Los centauros ofrecen sus
espadas para de ser guiados por este nuevo señor; los Narnios ofrecen su vida para recuperar su honor.
Qué
bellos son los paisajes que se abren a la noche. Qué bellas son las hojas de
los árboles cuando forman diosas. Aslan
es un león hermoso, hablador y sabio. Se ha formado un ejército de centauros,
centauras y centauritos…. es lo más hermoso que he visto en los últimos
minutos. Los hay rubios y castaños; todos altos y delgados. También hay faunos
y una serie de otros seres fantásticos que no distingo ni conozco. Hay una aves
enormes –son águilas leonas- que llevan en sus patas a los valientes guerreros
defensores de Narnia. Su vuelo
es suave e imperceptible, silencioso y leal.
Como siempre, el príncipe embustero es cobarde y se vale
de artificios pocos honestos. Unos caballos ágiles como aves galopan a través
del puente levadizo. Se ha coronado rey el embustero. Llegan los ejércitos de
distintos reinos con pasos de máquina de escribir.
Los buenos están perdiendo, así es que llega el hambre y
la sed, que pueden ayudar y pelear 100 años sin morir, beber sangre sin
reventar, porque lo que odian lo hacen muy bien; garantizan el mal y lo ofrecen
al príncipe Caspian. Hacen círculos
de terror y clavan espadas de hielo que cambian el paisaje y presentan a la
princesa de nieve, congelada de muerte y de no sangre en sus venas. Es la diosa
del mal.
Pero,
llegan los buenos y los muy malos, se van. La oportunidad de convertirse
en la más noble contradicción en la historia, el Telmarino que salvó a Narnia,
se va.
Llegan soldados de plomo por todos lados. Habrá una
guerra; pero deciden que batirán sólo dos: el bien y el mal. El bien es
demasiado noble, dice el mal, y no se rendirán. Van a duelo, el rey Peter y el falso rey, quien se pone su
máscara de hierro y se enfrenta al rey verdadero.
El gran rey ha caído; el rey falso ha caído. Ambas altezas
solicitan tiempo. Se enfrentan de nuevo. Vence el bueno. Se lanzan las flechas
que surcan el cielo como miles de oportunidades. Los soldados marchan a pie y
marchan a caballo. Vuelan las águilas leones por sobre las tropas y algunas de
ellas caen derrotadas.
Llega el hermoso Aslan,
quien ríe con la reina Lucy. También habla y razona como un león inteligente y
dice que nadie sabe jamás lo que podría haber pasado, sólo se sabe lo que
podría pasar.
Los árboles han comenzado a
colaborar en esta guerra. Baten sus ramas para golpear a los enemigos; los
árboles se han vuelto activos y se han puesto bajo las órdenes del bien. Llega Lucy con su espadachín pequeño y su gran
león conversador. Los osados mandan atacar. El león con un solo rugido los
detiene y las aguas se salen de su cause para ayudar. Es Poseidón, el gran dios hecho de agua y emoción. Sus turbulencias
arrojan olas y aguas, levantan puentes y en sus manos detiene y sumerge al jefe
principal de la armada enemiga.
Han
quedado las huellas de una gran guerra. Las aguas han vuelto a ser
transparentes y calmas. El león con su melena mojada mira a los niños reyes y
reinas de Narnia y al escuchar al rey
diciendo que no esta listo para gobernar, el sabio le ratifica que sí lo está.
Lucy tiene un bálsamo de la eternidad
con el cual revive a los buenos y a los ratones mosqueteros. El ratón le rinde
honores al león y pierde el equilibrio de pura dignidad y amor... Llega un
vikingo y el león ruge con todo su clamor, lo mira y le sonríe. Ha sido esta
una gran obra, con grandes castillos y lecciones.
El
nuevo rey se ha ataviado con hermosos vestuarios. Narnia nos ha dejado invitados a visitar el lugar de los ancestros.
El león que habla les ofrece a algunos volver. Los árboles giran como un
carrusel, dejando al medio de su tronco un espacio que hará de puerta al nuevo
reino.
Todo
tiene su tiempo y cada uno debe aprender lo que viene a aprender y volver a su
mundo después, para aprender de su mundo lo que reste de saber. Ha sido una
bella historia la que ha transcurrido hoy.
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