miércoles, 19 de septiembre de 2012

El príncipe Caspian. Una crónica de Narnia



Qué buenas son las películas de Disney. De pronto cuatro muchachos están en el Subway esperando el tren y, cuando éste pasa raudo sin detenerse, ellos aparecen en “las ruinas de Narnia”, una isla que ciertamente quisiera conocer… en Auckland, Nueva Zelanda.
El rey Miraz de Telmar –con su barba en punta- ha sido padre de su primogénito el mismo día en que se escapa el Príncipe Caspian, el legítimo heredero del trono de Narnia, a quien tenía cautivo. Narnia es un reino en un bosque poblado de enanos y seres mágicos; un reino perdido en el tiempo, en el cual se mantienen todos sus tesoros intocados.
Los niños –del metro- son herederos de esa cultura perdida hace mil trescientos años…. y comienzan a recordar, en la misma medida que van encontrando objetos de su anterior civilización. Los niños son reyes y reinas de antaño que han llegado llamados por un cuerno mágico. Se trata del rey Peter, el rey Edmund, la reina Susan y la reina Lucy.
El príncipe ha escapado y es necesario apresarlo. Soldados navegan río abajo y dejan caer al agua al Narnio, un prisionero enano. Los niños ven esto y disparan flechas a los soldados. El enano se salva.
Aparece un tejón, que habita de la casa de uno de los Narnios enanos; es un buen cocinero, consejero y hablador. En esa casa se ha resguardado el príncipe Caspian y a la misma casa llegan los cuatro reyes de antaño. El tejón le muestra el cuerno mágico de la reina Susan y así ella se entera que responde a una llamada. Hermosos libros le han sido leídos también al príncipe Caspian, en los cuales su profesor le enseñaba estas y otras leyendas familiares. El Príncipe Caspian sabe lo que sabe y lo que no debe saber.
Una bella góndola lleva a los reyes, devueltos por la historia, por un lago de aguas turquesas, a través de las cuales puede verse el fondo del lago de Narnia. Bajan en la playa y se internan en el bosque; la reina chica Lucy saluda a un oso enorme –antes inteligente, ahora salvaje-, pero la reina Susan –hábil en el arco- le dispara un dardo antes de que el oso se abalance sobre la otra reina.
Aparecen los soldados del rey impostor para apresar al príncipe fugado. Algo invisible, sin embargo, va disparando a los soldados que van cayendo uno a uno, peleando con la nada que corre bajo la hierba. Es un ratón mosquetero, que lleva una pluma en vez de un sombrero. Y llegan, también a batallar, los centauros, hombres altos montados sobre sus piernas instintivas. Bellos y elegantes como no los había imaginado.
Un acantilado demasiado alto se interpone entre los nuevos reyes y su escapada. La reina Lucy ve a Aslan, un león de antaño, pero que no pueden verlo los otros reyes chicos… porque tal vez no lo querían ver.
El príncipe habla como príncipe e insta a la paz; es un hijo de Adán. Los centauros ofrecen sus espadas para de ser guiados por este nuevo señor; los Narnios ofrecen su vida para recuperar su honor.
Qué bellos son los paisajes que se abren a la noche. Qué bellas son las hojas de los árboles cuando forman diosas. Aslan es un león hermoso, hablador y sabio. Se ha formado un ejército de centauros, centauras y centauritos…. es lo más hermoso que he visto en los últimos minutos. Los hay rubios y castaños; todos altos y delgados. También hay faunos y una serie de otros seres fantásticos que no distingo ni conozco. Hay una aves enormes –son águilas leonas- que llevan en sus patas a los valientes guerreros defensores de Narnia.  Su vuelo es suave e imperceptible, silencioso y leal.
Como siempre, el príncipe embustero es cobarde y se vale de artificios pocos honestos. Unos caballos ágiles como aves galopan a través del puente levadizo. Se ha coronado rey el embustero. Llegan los ejércitos de distintos reinos con pasos de máquina de escribir.
Los buenos están perdiendo, así es que llega el hambre y la sed, que pueden ayudar y pelear 100 años sin morir, beber sangre sin reventar, porque lo que odian lo hacen muy bien; garantizan el mal y lo ofrecen al príncipe Caspian. Hacen círculos de terror y clavan espadas de hielo que cambian el paisaje y presentan a la princesa de nieve, congelada de muerte y de no sangre en sus venas. Es la diosa del mal.
Pero, llegan los buenos y los muy  malos, se van. La oportunidad de convertirse en la más noble contradicción en la historia, el Telmarino que salvó a Narnia, se va.
Llegan soldados de plomo por todos lados. Habrá una guerra; pero deciden que batirán sólo dos: el bien y el mal. El bien es demasiado noble, dice el mal, y no se rendirán. Van a duelo, el rey Peter y el falso rey, quien se pone su máscara de hierro y se enfrenta al rey verdadero.
El gran rey ha caído; el rey falso ha caído. Ambas altezas solicitan tiempo. Se enfrentan de nuevo. Vence el bueno. Se lanzan las flechas que surcan el cielo como miles de oportunidades. Los soldados marchan a pie y marchan a caballo. Vuelan las águilas leones por sobre las tropas y algunas de ellas caen derrotadas.
Llega el hermoso Aslan, quien ríe con la reina Lucy. También habla y razona como un león inteligente y dice que nadie sabe jamás lo que podría haber pasado, sólo se sabe lo que podría pasar.
Los árboles han comenzado a colaborar en esta guerra. Baten sus ramas para golpear a los enemigos; los árboles se han vuelto activos y se han puesto bajo las órdenes del bien. Llega Lucy con su espadachín pequeño y su gran león conversador. Los osados mandan atacar. El león con un solo rugido los detiene y las aguas se salen de su cause para ayudar. Es Poseidón, el gran dios hecho de agua y emoción. Sus turbulencias arrojan olas y aguas, levantan puentes y en sus manos detiene y sumerge al jefe principal de la armada enemiga.
Han quedado las huellas de una gran guerra. Las aguas han vuelto a ser transparentes y calmas. El león con su melena mojada mira a los niños reyes y reinas de Narnia y al escuchar al rey diciendo que no esta listo para gobernar, el sabio le ratifica que sí lo está.
Lucy tiene un bálsamo de la eternidad con el cual revive a los buenos y a los ratones mosqueteros. El ratón le rinde honores al león y pierde el equilibrio de pura dignidad y amor... Llega un vikingo y el león ruge con todo su clamor, lo mira y le sonríe. Ha sido esta una gran obra, con grandes castillos y lecciones.
El nuevo rey se ha ataviado con hermosos vestuarios. Narnia nos ha dejado invitados a visitar el lugar de los ancestros. El león que habla les ofrece a algunos volver. Los árboles giran como un carrusel, dejando al medio de su tronco un espacio que hará de puerta al nuevo reino. 

Todo tiene su tiempo y cada uno debe aprender lo que viene a aprender y volver a su mundo después, para aprender de su mundo lo que reste de saber. Ha sido una bella historia la que ha transcurrido hoy.

 

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