Seguimos con
este ciclo que recorre los patrones lunares identificando las
características arquetípicas que toma en cada signo. En esta semana
trabajaremos la luna en cáncer.
La luna se encuentra en su propio signo ya que naturalmente rige a cáncer, lo cual genera una armonía y sintonía entre ambas energías. Existen claras afinidades entre este signo y este astro, con lo cual los patrones afectivos se afianzan y las características lunares se vuelven mas obvias en la personalidad total del individuo.
Los sujetos con esta luna poseen una interioridad amplia, llena de imágenes, sensaciones e intuiciones. Su mundo interior es como un capullo absolutamente aislado y protegido del afuera. Existen lunas extrovertidas, como ya hemos visto en el caso de aries y géminis, donde el patrón afectivo indica salir al exterior como modo de buscar seguridad. En este caso particular encontramos una energía de introversión, donde la seguridad se siente en el repliegue e incluso a veces en el encierro.
El ambiente primario posiblemente fue vivido como un lugar cerrado, protegido y seguro, quizás un tanto tradicionalista y simbiótico, donde la familia entera funcionaba como un clan unido e indisociable. Este ambiente cerrado propiciaba a la psiqué del niño con luna en cáncer la seguridad suficiente como para abandonarse a sus ensoñaciones y fantaseos internos, ya que todo era una interioridad con pocas invasiones del afuera.
Estas impresiones primarias generan muchas veces que los adultos con luna en cáncer sigan cultivando un mundo interno aislado del exterior, lleno de imágenes, ensoñaciones y fantasías difíciles de compartir y comunicar con otros. A veces se los ve absortos en su mundo de sensaciones, navegando por sus propias fantasías y encerrados en sí mismos.
Las lunas en signos de agua suelen crearse mundos internos inaccesibles al afuera, llenos de contenidos a veces pre-verbales e incomunicables. Existe en estos patrones lunares una dificultad para compartir su interioridad con los demás, una fuerte introversión y una tendencia natural a sentirse más cómodos dentro de su ensoñación que en la realidad.
Probablemente en el caso de la luna en cáncer existió una madre que propició cuidados, nutriendo ampliamente al individuo. Esta vivencia del arquetipo de la madre nutricia queda marcada en el psiquismo y es una huella indeleble que genera un oasis interno. El sujeto se repliega en ese oasis plagado de características maternales cada vez que se siente incómodo o amenazado por el mundo externo. Esta vivencia puede variar dependiendo de los aspectos que la luna de cada individuo trae; recordemos que en este ciclo trabajamos las características puras de cada arquetipo lunar, cosa que no existe en la realidad.
Esto genera a su vez que los sujetos con luna en cáncer tomen como algo natural el brindar afecto, cuidados y protección a los que aman. Son capaces de brindar una base afectiva muy completa y sólida, pero también de infantilizar por más tiempo del recomendado a sus hijos o incluso a sus parejas y amigos.
La dificultad central de esta luna es cortar la simbiosis interna con el arquetipo de la madre nutricia y lograr salir al mundo. Muchas veces quedan atrapados en una fuerte dependencia. Fundamentalmente lo que sucede es que la necesidad de sentirse íntimamente parte de los espacios afectivos, de participar de todo vínculo desde la simbiosis y la nutrición, terminan convirtiéndose en un hábito como dice Eugenio Caruti. Por ello los sujetos con esta luna suelen armar pequeñas familias en todos los grupos a los cuales pertenecen. Tienen la necesidad de replicar una y otra vez ese mismo espacio de unión y pertenencia que quedó registrado en su psiqué.
De esta forma, la condición para el vínculo afectivo es cumplir con estas características de unión, pertenencia y simbiosis. Se establecen entonces condiciones emocionales más propias de la necesidad de un niño que de la de un adulto. La luna en cáncer, agrega Caruti, puede generar fuertes relaciones de dependencia que a menudo chocan con otros aspectos de la carta natal que pujan por la independencia.
La necesidad básica de afecto íntimo y protección hace que estos sujetos acorten su radio de acción y se relacionen verdaderamente sólo con las personas que pueden ingresar en ese oasis materno, preverbal y simbiótico. “La dependencia del afecto maternal y envolvente los ubica de forma inconciente en un lugar en donde siempre voy a ser hijo, siempre estaré protegido, siempre alguien va a cuidar de mi adivinando toda mi ternura, vulnerabilidad y potencialidad, aunque no me muestre ni me ponga a prueba en el mundo”- dice nuevamente Caruti.
El punto crucial de esta luna es que se aísla en su interior porque allí está envuelta de una ilusión protectora, lo cual genera un gran estrechamiento del mundo real.
Esta pauta lunar también suele traer una fuerte tendencia a desarrollar miedos y ansiedades. Todo aquello que se aparte del mundo conocido y esté por fuera de las fronteras del espacio de pertenencia suele generar amenazas, desatando temores y ansiedades básicas y confusas. El sujeto preferiría que todos los seres amados permanecieran indefinidamente en el nido cálido y protegido, ya que la visión del mundo externo aparece como un lugar hostil donde la identidad se pierde.
El aprendizaje de esta luna es reciclar sus necesidades afectivas y ampliarlas en lugar de cerrarlas a la condición básica de mantener vínculos simbióticos. Cuando esto sucede, este patrón muestra hermosas características afectivas, ya que es una de las lunas más empáticas, contenedoras y conectadas. Estar con alguien con luna en cáncer genera una sensación natural de calma, cuidado y protección. Son capaces de regenerar el paraíso perdido donde todo era paz, silencio y tranquilidad. El problema es cuando quieren establecer esa pauta como una condición permanente en los vínculos y no como un espacio al que se vuelve según las necesidades y requerimientos de cada momento.
Son sujetos con una sensibilidad altamente refinada, capaces de obtener información de los planos inconciente con una facilidad sorprendente. Tienen una caudalosa imaginación y una tendencia a congregar a la gente tejiendo lazos de pertenencia y afectividad que son necesarios en el contacto humano.
La luna se encuentra en su propio signo ya que naturalmente rige a cáncer, lo cual genera una armonía y sintonía entre ambas energías. Existen claras afinidades entre este signo y este astro, con lo cual los patrones afectivos se afianzan y las características lunares se vuelven mas obvias en la personalidad total del individuo.
Los sujetos con esta luna poseen una interioridad amplia, llena de imágenes, sensaciones e intuiciones. Su mundo interior es como un capullo absolutamente aislado y protegido del afuera. Existen lunas extrovertidas, como ya hemos visto en el caso de aries y géminis, donde el patrón afectivo indica salir al exterior como modo de buscar seguridad. En este caso particular encontramos una energía de introversión, donde la seguridad se siente en el repliegue e incluso a veces en el encierro.
El ambiente primario posiblemente fue vivido como un lugar cerrado, protegido y seguro, quizás un tanto tradicionalista y simbiótico, donde la familia entera funcionaba como un clan unido e indisociable. Este ambiente cerrado propiciaba a la psiqué del niño con luna en cáncer la seguridad suficiente como para abandonarse a sus ensoñaciones y fantaseos internos, ya que todo era una interioridad con pocas invasiones del afuera.
Estas impresiones primarias generan muchas veces que los adultos con luna en cáncer sigan cultivando un mundo interno aislado del exterior, lleno de imágenes, ensoñaciones y fantasías difíciles de compartir y comunicar con otros. A veces se los ve absortos en su mundo de sensaciones, navegando por sus propias fantasías y encerrados en sí mismos.
Las lunas en signos de agua suelen crearse mundos internos inaccesibles al afuera, llenos de contenidos a veces pre-verbales e incomunicables. Existe en estos patrones lunares una dificultad para compartir su interioridad con los demás, una fuerte introversión y una tendencia natural a sentirse más cómodos dentro de su ensoñación que en la realidad.
Probablemente en el caso de la luna en cáncer existió una madre que propició cuidados, nutriendo ampliamente al individuo. Esta vivencia del arquetipo de la madre nutricia queda marcada en el psiquismo y es una huella indeleble que genera un oasis interno. El sujeto se repliega en ese oasis plagado de características maternales cada vez que se siente incómodo o amenazado por el mundo externo. Esta vivencia puede variar dependiendo de los aspectos que la luna de cada individuo trae; recordemos que en este ciclo trabajamos las características puras de cada arquetipo lunar, cosa que no existe en la realidad.
Esto genera a su vez que los sujetos con luna en cáncer tomen como algo natural el brindar afecto, cuidados y protección a los que aman. Son capaces de brindar una base afectiva muy completa y sólida, pero también de infantilizar por más tiempo del recomendado a sus hijos o incluso a sus parejas y amigos.
La dificultad central de esta luna es cortar la simbiosis interna con el arquetipo de la madre nutricia y lograr salir al mundo. Muchas veces quedan atrapados en una fuerte dependencia. Fundamentalmente lo que sucede es que la necesidad de sentirse íntimamente parte de los espacios afectivos, de participar de todo vínculo desde la simbiosis y la nutrición, terminan convirtiéndose en un hábito como dice Eugenio Caruti. Por ello los sujetos con esta luna suelen armar pequeñas familias en todos los grupos a los cuales pertenecen. Tienen la necesidad de replicar una y otra vez ese mismo espacio de unión y pertenencia que quedó registrado en su psiqué.
De esta forma, la condición para el vínculo afectivo es cumplir con estas características de unión, pertenencia y simbiosis. Se establecen entonces condiciones emocionales más propias de la necesidad de un niño que de la de un adulto. La luna en cáncer, agrega Caruti, puede generar fuertes relaciones de dependencia que a menudo chocan con otros aspectos de la carta natal que pujan por la independencia.
La necesidad básica de afecto íntimo y protección hace que estos sujetos acorten su radio de acción y se relacionen verdaderamente sólo con las personas que pueden ingresar en ese oasis materno, preverbal y simbiótico. “La dependencia del afecto maternal y envolvente los ubica de forma inconciente en un lugar en donde siempre voy a ser hijo, siempre estaré protegido, siempre alguien va a cuidar de mi adivinando toda mi ternura, vulnerabilidad y potencialidad, aunque no me muestre ni me ponga a prueba en el mundo”- dice nuevamente Caruti.
El punto crucial de esta luna es que se aísla en su interior porque allí está envuelta de una ilusión protectora, lo cual genera un gran estrechamiento del mundo real.
Esta pauta lunar también suele traer una fuerte tendencia a desarrollar miedos y ansiedades. Todo aquello que se aparte del mundo conocido y esté por fuera de las fronteras del espacio de pertenencia suele generar amenazas, desatando temores y ansiedades básicas y confusas. El sujeto preferiría que todos los seres amados permanecieran indefinidamente en el nido cálido y protegido, ya que la visión del mundo externo aparece como un lugar hostil donde la identidad se pierde.
El aprendizaje de esta luna es reciclar sus necesidades afectivas y ampliarlas en lugar de cerrarlas a la condición básica de mantener vínculos simbióticos. Cuando esto sucede, este patrón muestra hermosas características afectivas, ya que es una de las lunas más empáticas, contenedoras y conectadas. Estar con alguien con luna en cáncer genera una sensación natural de calma, cuidado y protección. Son capaces de regenerar el paraíso perdido donde todo era paz, silencio y tranquilidad. El problema es cuando quieren establecer esa pauta como una condición permanente en los vínculos y no como un espacio al que se vuelve según las necesidades y requerimientos de cada momento.
Son sujetos con una sensibilidad altamente refinada, capaces de obtener información de los planos inconciente con una facilidad sorprendente. Tienen una caudalosa imaginación y una tendencia a congregar a la gente tejiendo lazos de pertenencia y afectividad que son necesarios en el contacto humano.
Lic. Ada Marcos

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