Nuestra carta natal es nuestro "Nombre celeste" como
dice Diane Rudhyar. Es un compendio de símbolos que describe con asombrosa
profundidad la estructura de nuestra psique.
Dialogar con nuestra carta natal, ponernos en contacto con ella,
es una forma exepcional de entrar en sintonía con las corrientes del
inconciente colectivo. A través de los símbolos de un mapa astral podemos
conectar con profundas corrientes arquetipales e incorporarlas de un modo sano
a nuestra psiqué conciente.
Este trabajo astro-terapuéutico ayuda a integrar la psiqué en un
todo coherente, incluyendo partes fragmentadas, desconocidas y hasta excluídas.
La psiqué es un sistema complejo, y como tal; tiende a la integración
naturalemente. Esto implica que cuando excluímos una parte nuestra, la
ignoramos o incluso no la utilizamos, ese elemento psíquico pujará con fuerza
buscando incluírse de algún modo. Es en ese intento de inclusión de lo excluído
que surgen los síntomas, las proyecciones, el destino, la compulsión a la
repetición, etc.
Nadie puede evitar el trabajo de integración y la sintetización de
aspectos dicotómicos, polarizados y opuestos. Ese es el desafío del camino de
individuación según Jung.
Nuestra carta natal describe las resonancias arquetipales con las
cuales vibra nuestra psiqué y el modo en el que actuamos esas energías. Los
aspectos vinculantes entre planetas, signos y casas, permiten que el mapa natal
sea un sistema de símbolos sumamente dinámico; pues muestra los arquetipos en
acción. Esta ventaja que nos efrece la Astrología nos permite conectarnos con
todas las subpersonalidades actuantes dentro de la psiqué.
En la psiqué actuan fuerzas de distinto orden, cualidad y con un
sistema de intenciones diferente. Aprender a sintonizar e integrar todas esas
fuerzas nos permite crecer, expandirnos y complejizar las respuestas que damos
frente al mundo. La carta natal refleja esas fuerzas actuantes, la posible
contradicción entre nuestras partes y los recursos que tenemos para enfrentar
el proceso de integración.
Esas fuerzas diferenciales se denominan comunmente
"subpersonalidades". Son nudos arquetipales que muchas veces actuán
de manera automática dentro de la propia psiqué. Por lo general podemos tener
hasta 8 o 10 subpersonalidades bien marcadas, aunque lo más comun es tener
alrededor de 5.
Viendo los emplazamientos de nuestra carta natal podemos ver en
accion las distintas subpersonalidades actuantes en nuestro interior y ver cómo
muchas veces se aniquilan entre sí, luchan por el poder, se castigan mutuamente
o colaboran, simpatizan y se refuerzan.
Un ejemplo simple puede ser una carta natal donde aparecen Urano y
Saturno en posiciones estratégicas y en tensión. En este caso podríamos decir
(resumiendo) que existen dos fuertes subpersonalidades actuantes en la psiqué
de ese individuo: una supersonalidad fuertemente conservadora, rígida y seria y
una subpersonalidad vanguardista, cambiante y anticonvencional. Tener ambas
subpersonalidades es un recursos valioso, pues amplia las fronteras de la
psique y nos permite tener mas elementos a disposición. La cuestión es el
conflicto entre ambas fuerzas. Dejar estas subpersonalidades en tensión, sin
hacer nada al respecto, lleva al conflicto psíquico. Seguramente la persona no
tendrá posibilidad de actuar estas fuerzas según sea mas conveniente, sino que
las mismas se dispararán pos sí solas. Además seguramente se sentirá dividida y
fragmentada.
Reconocer vía la carta natal esas subpersonalidades, dialogar con
ellas, detectar sus intereses, sus conflictos y sus necesidades, nos permite
sumar conciencia sobre nuestro funcionamiento psíquico y nuestros recursos
internos.
De ese modo, podemos ir apropiándonos de nuestras
subpersonalidades, reconocerlas y saber cuándo y de qué modos en mejor utilizarlas.
Este es uno de los tantos aspectos terapéuticos que ofrece el
astroanálisis. Invitamos a todos a conectarse con su carta natal y dialogar con
ella de manera sincera y abierta.
Lic. Ada Jimena Marcos.
Analista Junguiana UBA-Astroanalista.
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