El desarrollo de los chakras
Zachary lansdowne
Los chakras son centros de fuerza dentro
del cuerpo etérico; hay siete chakras principales y 21 secundarios. Cuando se
desarrolla un chakra, es capaz de funcionar con fuerzas adicionales y realizar
funciones adicionales.
En la filosofía tradicional yóguica, los
chakras son los centros sutiles de fuerza que vigorizan y controlan el cuerpo
físico. La palabra sánscrita chakra significa “rueda”, lo cual indica que estos
centros de fuerza son ruedas de energía.
Se afirma que cada uno de los chakras
principales –siete en total- está separado del que le precede y del que le
sigue por un velo protector de sustancia etérica que se interpone entre ellos.
Hay cuatro velos circulares entre los cinco chakras mayores de la columna etérica
y dos velos adicionales en la cabeza. La sustancia de los velos de la cabeza
tiene una calidad superior a la de los velos de la columna. Cuando están
intactos, estos siete velos impiden que las energías se muevan libremente en el
cuerpo etérico.
«Kundalini» es una palabra sánscrita que
significa «el poder divino que duerme en la base de la columna», y esta palabra
indica una importante energía etérica producida por el chakra básico. La
energía kundalini tiene tres fases diferentes: «enroscada», cuando no está
estimulando ninguno de los centros superiores; «serpiente de sabiduría», cuando
estimula uno o más centros superiores, antes de activar el chakra básico, y
«dragón de fuego viviente», tras la activación del chakra básico. Los cuatro
velos de la columna impiden la subida de la energía kundalini por la columna
etérica.
Los velos etéricos normalmente desaparecen
cuando la pureza de la vida, la disciplina de las emociones y el desarrollo de
la voluntad espiritual se producen. La secuencia en la que desaparecen los
velos etéricos determina la secuencia en la que se desarrollan los siete
chakras mayores. Dado que los velos etéricos no influyen en el funcionamiento
de los chakras menores, se cree unánimemente que todos los chakras menores,
incluido el esplénico, están desarrollados después del nacimiento. Estos
chakras menores se van formando en la fase fetal que precede al nacimiento.
El velo etérico más bajo está entre el
chakra básico y el chakra sacral. Cuando este velo desaparece, se dice que el
chakra sacral está desarrollado. Dado que esta desaparición se produce
alrededor de la época del nacimiento, el chakra sacral está desarrollado en
todas las personas después del nacimiento. Esta desaparición del velo implica
que una pequeña cantidad de la kundalini procedente del chakra básico pueda
alcanzar el chakra sacral. Esta nueva energía puede ser transmitida al chakra
de la coronilla, permitiendo así a este último captar destellos de
auto-conocimiento y voluntad espiritual, que a su vez constituyen la conciencia.
Los velos de la columna pueden desaparecer
por la progresiva subida de la kundalini. Para un hombre medio, el velo etérico
entre el chakra sacral y el chakra del plexo solar generalmente ha
desaparecido, en cuyo caso se dice que el chakra del plexo solar está
desarrollado. A continuación, la kundalini puede llegar al chakra del plexo
solar, y el estímulo que se produce permite a este centro captar la
sensibilidad emocional que procede del cuerpo emocional. Cuando el velo que
está entre el chakra del plexo solar y el chakra del corazón desaparece, se
dice que el chakra del corazón está desarrollado.
En consecuencia, la kundalini puede
alcanzar y estimular el chakra del corazón, permitiendo a este centro captar la
compasión procedente del amor espiritual. Cuando el velo que está entre el
chakra del corazón y el chakra de la garganta desaparece, se dice que el chakra
de la garganta está desarrollado, y la kundalini puede alcanzar y estimular el
chakra de la coronilla, el del entrecejo y el de la garganta. El chakra de la
coronilla entonces puede captar la fuerza y la claridad procedentes del cuerpo
causal, que el chakra del entrecejo puede bajar y concentrar, permitiendo al
cuerpo mental y al chakra de la garganta expresar los pensamientos concretos de
un modo claro y creativo.
Los velos etéricos tienen una función importante y
beneficiosa: impiden que nuestros chakras produzcan más energías de las que
nuestra sabiduría, nuestra purificación y nuestra situación física sean capaces
de manejar.
Hay dos maneras de romper los velos
etéricos. El primer método se basa en la evolución natural, sin prestar la
menor atención ni a los chakras ni a los velos etéricos. Se trata de adquirir
sabiduría de las experiencias; purificar la naturaleza física, emocional y
mental; practicar la meditación, y seguir la guía de la voluntad espiritual. En
consecuencia, el cuerpo causal evoluciona, engendrando nuevas actitudes hacia
la vida, y la elevación de energías que tiene lugar como resultado en el cuerpo
etérico hace automáticamente que los velos se vayan rompiendo, uno tras otro.
En el segundo método, uno tiene la
intención deliberada de romper los velos etéricos. Puede utilizar una
respiración especial y ciertos ejercicios físicos, pero principalmente intenta
romper esos velos a propósito haciendo que las energías bloqueadas surjan.
Lamentablemente, dicho intento puede dar resultado. Alice Bailey afirma que el
desarrollo prematuro que produce este intento puede estimular excesivamente las
células cerebrales, y que «dicho estímulo puede generar la locura y la ruptura
de la estructura celular del cerebro, y, debido al exceso de actividad de la
vida de las células, puede hacer también que la fricción interna de las mismas
genere tumores cerebrales y abscesos». Por eso, es mucho mejor seguir el primer
método y dejar que los chakras se desarrollen según la evolución del cuerpo
causal de uno en vez de romper prematuramente los velos etéricos. A pesar de
todo, hay sistemas que se basan en la ruptura deliberada de los velos, pero
recomiendo al lector que se abstenga de dichos métodos.
Meditación
Practicar con constancia una meditación
diaria es un método útil para desarrollar los chakras y elevar el estado de la
conciencia. Una persona que no medita podrá experimentar destellos de las cualidades
relacionadas con los estados superiores, pero el objetivo de la meditación es
el de prolongar y ahondar dichos destellos. Una persona que practica con
regularidad la meditación aumentará la actividad de un chakra poco
desarrollado, aunque un chakra sólo cuando está desarrollado puede ser lo
suficientemente activo como para dejar que su cualidad correspondiente se
manifieste con continuidad.
La meditación que una persona practica irá
evolucionando según el desarrollo de sus chakras, por eso para cada estado de
conciencia que alcance habrá un método diferente. Ninguna meditación real es
pasiva, es decir, no es que la persona que medita no tenga que hacer nada; al
contrario, en cada caso se esfuerza por evocar una cualidad relacionada con un
estado superior de la conciencia.
Tampoco ningún método real de meditación
sugiere la utilización de algún chakra como objeto de concentración. La
concentración prolongada en un chakra puede generar un cambio en la actividad
de la glándula endocrina correspondiente, que a su vez puede desequilibrar el
sistema glandular y el sistema nervioso. Así, es mucho mejor dejar que los
chakras se desarrollen de forma natural de acuerdo con la evolución del cuerpo
causal, en vez de tratar de acelerar el proceso concentrándonos mentalmente en
ellos.
En resumen, la meditación tiene como
finalidad evocar una cualidad relacionada con un estado de conciencia superior
al estado normal que uno tiene, con el resultado de aumentar la actividad de un
centro que no se ha desarrollado todavía. Sin embargo, este concepto de
meditación es bien diferente al que sostienen muchas personas que piensan que
meditar consiste en relajarse y sentirse a gusto; estas personas lo que
practican en realidad es la autohipnosis. A continuación vamos a analizar con
más detalle la autohipnosis.
Los riesgos de la autohipnosis
Se puede elegir entre distintos métodos
para llevar a cabo la autohipnosis, entre ellos la autosugestión, las prácticas
repetitivas, o distintos sistemas para aturdir la mente. ¿Pero por qué nadie
desea rebajar su conciencia y permanecer en el estado hipnótico? Puesto que no
hay ni autoconocimiento ni voluntad espiritual, una persona hipnotizada puede
que evite afrontar sus conflictos mentales y emocionales internos. Como carece
de la capacidad necesaria para cuestionar sus propios pensamientos, puede creer
en sugestiones en las que no creería en una situación normal, y estas
sugestiones podrían hacerle sentirse relajada, feliz y llena de vitalidad.
Estar relajados ayuda también al físico a recuperarse. Por eso, mediante la
autohipnosis, una persona puede experimentar una sensación que parezca
bienestar.
La autohipnosis suele ser fomentada por las
sectas religiosas que practican el «lavado de cerebro» o control mental de sus
miembros. A menudo, a los grupos se les anima a cantar una serie determinada de
palabras una y otra vez, induciendo de ese modo el estado hipnótico. En esta
situación, puede que cada miembro se sienta feliz, que tenga un objetivo, y que
se sienta seguro, pero es altamente sugestionable por las creencias religiosas
que se le inculcan. Además, con frecuencia, las sectas intentan estructurar el
resto del día de cada miembro, de forma que no pueda tener la soledad necesaria
para reflexionar en sus pensamientos y en sus creencias. Por eso, la estrategia
de las sectas es la de fomentar la autohipnosis e impedir la verdadera
meditación.
En ocasiones se produce la autohipnosis
cuando una persona busca deliberadamente la experiencia llamada iluminación.
Tal vez le hayan dicho que la iluminación se puede conseguir repitiéndose
constantemente una pregunta determinada, una determinada frase en sánscrito, o
realizando alguna otra tarea repetitiva. Debido a su avidez por recibir la
iluminación, dicha persona puede concentrarse en el objeto repetitivo, acabando
así por caer en un trance hipnótico. Debido a la sugestionabilidad en la que ha
caído, puede experimentar cualquier cosa que crea que es iluminación, como, por
ejemplo, hablar en idiomas, tener una visión especial o recibir un mensaje singular.
Pero dicha experiencia no es más que un engaño; lo que ha ocurrido es que la
persona ha regresado al subconsciente, y su propia avidez la ha engañado.
Es importante concluir este artículo
subrayando que la situación de trance puede ser peligrosa, porque puede abrir a
la persona a las alucinaciones, a los engaños, a las impresiones falsas o a las
obsesiones. Bailey desaconseja rotundamente la práctica de la autohipnosis: «Es
muy fácil entrar en un estado hipnótico repitiendo rítmicamente ciertas palabras…
Pero éste no es nuestro objetivo. El trance hipnótico o situación automática es
peligroso».
Texto de La sanación por los chakras. Edaf.
Los siete chakras principales

El chakra de la coronilla vivifica el encéfalo (o cerebro superior) y capta la
corriente de conocimiento que procede del cuerpo causal. Cuando está
evolucionado, capta la sabiduría del cuerpo causal, las intuiciones de la mente
espiritual, y la entrega para el servicio desinteresado de la voluntad espiritual.
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El chakra del entrecejo vivifica el cerebelo (o cerebro inferior) y el sistema
nervioso central (formado por las fibras nerviosas que están en el tallo del
cerebro y en la médula espinal). Cuando está evolucionado, este chakra capta la
sabiduría, la inteligencia y la entrega para el servicio desinteresado (todas
ellas recibidas a través del chakra de la coronilla), que posteriormente pueden
servir para controlar y dominar la personalidad.
El chakra de la garganta vivifica los pulmones y las cuerdas vocales, y capta
también los pensamientos concretos del cuerpo mental (recibidos a través del
chakra del plexo solar). El chakra de la garganta, cuando está evolucionado,
responde a la fuerza y claridad del cuerpo causal (recibidas a través del
chakra del entrecejo), permitiendo que la creatividad se exprese en
pensamientos, palabras y escritos.
El chakra del corazón capta la corriente vital (sutratma) de la mónada,
corriente que controla la circulación de la sangre, que a su vez alimenta las
células individuales del cuerpo. Este chakra vivifica y controla a la vez el
nervio vago, el nervio más ancho del sistema nervioso parasimpático (que activa
los músculos involuntarios que restauran la energía del cuerpo). Cuando está
evolucionado, capta la compasión del amor espiritual, que es experimentada como
un sentimiento de unidad con los demás.
El chakra del plexo solar vivifica el sistema nervioso simpático (que activa los
músculos involuntarios que movilizan el cuerpo para la acción). Se cree que
este chakra está desarrollado en el hombre medio, en cuyo caso capta las
emociones que pueden incorporar tanto los sentimientos del cuerpo emocional
como los pensamientos concretos del cuerpo mental.
El chakra sacral vivifica la vida sexual y los órganos de la reproducción. También se cree que está desarrollado.
El chakra básico vivifica los riñones. Este chakra suministra también el
principio dador de vida, la voluntad de vivir, a todas las partes del cuerpo
físico, lo cual da lugar a un instinto básico de conservación. Cuando está
evolucionado, permite que la entrega para el servicio desinteresado procedente
de la voluntad espiritual sea captado continuamente por el chakra de la
coronilla.



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