martes, 1 de febrero de 2011

El Secreto está en las Manos



En el Antiguo Egipto cuando se oraba se lo hacía durante el día al dios de los dioses a través de la imagen del sol, al padre de los cielos y de los mundos. Y al orar en la noche al otro extremo de la conjunción polar que corresponde a lo femenino, se lo hacia a la madre representada con la luna. En la oración al Padre los brazos se alzaban abiertos hacia El, tratando de tocarlo y de llegar donde está, parado como el Arbol de la Vida, como ese sicomoro sagrado que representó a Osiris luego de muerto, un hombre al  que su mito convirtió en dios. Pero durante la noche, en la hora de la  penumbra, en el momento de la oscuridad materna como todos la vivimos dentro del Útero, en ese instante al invocar a la Madre del firmamento, sus manos se convertían en cuenco.

Porque así se le oraba a la madre y nos poníamos de rodillas como buscando aquella forma primigenia en la que principio nuestra vida: un tanto enrollados dentro de nosotros mismos, con amor, la cabeza levantada, pero en rodillas por respeto. Y las manos juntas forman un cuenco contenedor, simbolizando el útero del cual vinimos. A través de la plegaria y la meditación tratando de percibir cómo esa luz sagrada y divina, procedente de nuestra Madre Celestial, iba poco a poco llenando nuestro cuenco. ¿Llenándolo de qué? De su Luz. Una luz líquida como esa Luz superior de la cual nos enseña el libro del "Génesis" al hablarnos de las aguas de arriba, ese líquido amniótico y divino en el cual fueron engendradas todas las almas, almas femeninas y almas masculinas, y que en ese momento de la oración sentíamos e integrábamos a nuestro ser, porque sentir el cuenco lleno con la Luz de la Madre Diosa era percibir que su bendición nos había llegado. Que nuestras palabras habían sido escuchadas y que podíamos esperar una transformación más en nuestras vidas.
Eso es en una parte pequeña de lo que en tantas vidas, tantas almas y tantas mentes, han y hemos vibrado en tantas épocas. ¿Será que la humanidad tantas veces se siente a medias, con una mitad vacía porque le falta conocer o recordar a la primer Madre que han tenido, que es la consorte de este nuestro Dios varón y tan conocido?En cambio la imagen de nuestra Diosa Madre quedó perdida al ser anulada por las nuevas creencias, y la práctica de la oración cambió. 

De aquella posición casi fetal de rodillas con las manos en cuenco, con un gran amor y con el sentimiento de fe y espera, se destruyó el cuenco aplastándolo entre las manos y transformando ese continente receptor en dos manos pegadas en posición de súplica y miedo. Que si somos atentas y revisamos la historia, veremos que en una cantidad de culturas antiguas luego de terminada la batalla, era la forma en la cual los prisioneros de guerra rogaban para que no se les quitara la vida, y así es hasta nuestros días mayoritariamente el ejemplo de oración en occidente.El recordatorio de un rezo miedoso y suplicante que a través de la forma y la energía que mueve esa forma, desvaloriza al que ora transformándolo en un alma que, en lugar de esperar con felicidad y creencia la bendición del Cielo, suplica y ruega con temor, ya que esa forma atávica y arquetípica de elevar el rezo está más ligada al miedo a morir que a la voluntad de vivirRecuperemos entonces, la voluntad de vivir, bebiendo con nuestras almas esa luz liquida que yace en nosotras, como pequeñas diosas a semejanza de nuestra gran Madre que cubre con su cuerpo y cobija en él a todo el firmamento.Tener una idea de ella es fácil y pero puede ser difícil al mismo tiempo, pero como mujer que soy y nada alejada de nuestra realidad concreta, familiar, social, Ella debe ser hermosa y coqueta. Es probable que miles de estrellas formen como cascada su cabellera y que los soles del color más profundo le den vida y brillo a sus ojos, y su aliento... su aliento ha de ser como vapor que surca los universos.Y que como mujer que es envuelve a todos sus hijos, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, vivos y muertos. A todos.

 
 
(http://www.kabalahuniversal.netfirms.com/NUT/ElSecretoEstaEnLasManos.html#)

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